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Conocí
a Antonio Moreno en una lectura que hizo de sus poemas en Alicante.
Después intercambiamos libros y cartas...
Querido
Antonio:
Tendrás que conformarte con estas letras impersonales del
ordenador, tras las que espero que haya alguna esencia agazapada y
perseguible. La tuyas, en cambio, tienen el plus de la caligrafía,
que es cuando menos original... Tu "manuscrito", o al
menos su recuerdo, irá conmigo usque
ad mortem, si antes no me pilla un alzheimer indeseable y
desafortunado.
Claro que mi agradecimiento es mucho más hondo que los trazos
sorprendentes de tu minuciosa letra: se refiere a la disposición
que has mostrado para entrar en ese mundo de intimidad, e incluso de
ensimismación, en que suele consistir la poesía, como tú bien
conoces. Me alegro de que tu participación en ese mundo íntimo se
haya producido, sobre todo, a
través de una esencia sustantiva que lleva el nombre genérico de
tierra; al fin y al cabo, ahí es donde tenemos, o no, nuestras raíces;
ahí es, desde luego, donde yo tengo las mías. Y ahí es, también,
donde he visto claramente las tuyas (Después de leer tus libros
entiendo perfectamente tu orden de preferencia en los míos). Como
consecuencia de ello, yo tengo de la vida una visión necesariamente
poética. Y paseo mi alegría entre los tristes. Y aguanto
estoicamente las embestidas de los malévolos, que hay muchos. Y no
me dejo vencer por los amargos. Tengo malos días, por supuesto,
pero eso poco tiene que ver con lo que soy y mucho con lo que tengo
que hacer o me sucede. Y quiero decirte una cosa, con esa actitud poética
es con la que me acabo siempre lavando: la risa vuelve a los ojos,
el espíritu se recupera, los odios se desvanecen... ¿Cómo pasar,
si no, por los territorios urbanizados de este siglo en el que hay
tantos plásticos y cadáveres? ¿Y cómo, sobre todo, seguir
profundizando en la bondad, en el amor, en la belleza?
Libro
del yermo.
Partes
de un todo. Veo regocijo en la contemplación,
subyugación por lo natural, apego a lo bueno y a lo
sencillo. También me da la impresión de que, en el tiempo que los
separa, no sólo se te
ha roto una estatuilla de terracota. Sin embargo, una parte de la
poesía consiste en recrear, quizás en recomponer los pedazos de
las cosas que se rompen, incluso aquéllos que, a través de esta
erosión colectiva, nos han llevado a la
fealdad de este siglo... Ya hablaremos de ello.
El
gusto por el conocimiento fue mutuo. Tuve la suerte, además, de
caer al lado de Bárbara en la cena. Guardo de ella un gratificante
recuerdo. Espero proseguir con vosotros nuestra apenas esbozada
conversación. Puede ser aquí, en Villajoyosa (privilegio por
jerarquía cronológica), donde vivo con mi mujer (a ratos nuestros
hijos) y las lontananzas del mar... Así, pues, tenemos el gusto de
invitaros a cena y a conversación. Cosa que damos por hecha, si os
parece, faltando solamente que fijemos el día. (Debe ser de fin de
semana).
Como
postre os mando este artículo del otoño que, en mi tierra de
nacimiento, es simplemente magnífico. Lo es por ahora, ya que tiene
amenazas muy serias de destrucción...
Un abrazo amigo
Mariano Estrada
Villajoyosa,
14-05-2000
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