Hojas de otoño para mis padres

La hojas de este libro, metáforas del dolor y del gozo y exponentes de la belleza, perviven en la Carballeda zamorana, especialmente en un rincón de la misma llamado Muelas de los Caballeros-Justel-Quintanilla-Donado, porque allí fue donde me aconteció la niñez con sus alforjas de felicidad, allí fue donde puso sus cebos la añoranza y allí fue donde al cabo me ha rozado la muerte.

Una noche de amor

Nunca he visto a nadie tan impresionado por un vestido rojo como el camarero que, antes de aquella cena íntima e inolvidable, nos sirvió dos martinis secos en la barra del bar. Es verdad que ella era más guapa que ninguna de cuantas habían contemplado sus ojos hasta entonces, y que su fulgurante aparición le pilló un tanto en la inopia. El hombre me había visto allí solo tanto tiempo que le vino a dar lástima de mí. De hecho, empezó a mirarme a hurtadillas y con cara de rumiar en sus adentros: “este panoli…”

La foto en el espejo

La foto en el espejo
 
El Coronel de García Márquez no tenía quien le escribiera, como todo el mundo sabe a estas alturas de la temporada en las que el Barcelona le saca ocho puntos al Madrid. No sé si el Coronel pensó alguna vez en escribirse a sí mismo, pero no creo que recurrir a esa argucia  hubiera calmado las ansias de su espíritu, sobre todo sabiendo que la carta que él esperaba no podía ser sustituida por ninguna otra.

La sociedad del malestar

Frases y versos: jirones de la vida 37

1.- Creíamos que el bienestar era poco menos que eterno. Pero el virus de la codicia se ha llevado por delante las certezas y ha teñido de oscuridad los horizontes. Allí donde había luz hay sombra, allí donde había calma hay desasosiego, allí donde había seguridad hay incertidumbre y angustia. Y lo que es peor aún: allí donde había despilfarro hay hambre.