El amor, el sueño, la fe

El día que se calle el amor habrá un terrible silencio. O acaso empiecen a oírse los tambores sordos del vacío, de la noche recurrente y repetida y ciega, de la jungla inabarcable, la soledad frente a Dios, la nada. Por fortuna, el amor es una savia que se renueva y, mezclada en el barro, siempre habrá una gota que resista los embates de los tiempos secos. Un lágrima, una risa, una mirada...Esas cosas nos salvarán de la química o la muerte.

Nueve políticos con nombre. Y el Rey saliente

Nueve políticos con nombre. Y el Rey saliente

1.- El PP en Madrid y Valencia, el PSOE en Andalucía y CIU en Cataluña han tenido el santo de cara: el santo poder, se entiende. Si la Justicia fuera realmente independiente, los tres tenían que estar más muertos que sencillos. Pero, ya veis, solo tienen unos leves rasguños en la decencia. Nada que les impida seguir metiéndonos miedo con el coco, que ahora se llama Podemos. Porque ellos no temen a los jueces, sino a las urnas.

2.- Es cierto que el Rey le ha prestado algunos buenos servicios a la sociedad española, pero también es verdad que esta le otorgó -gratis et amore- el privilegio de la inviolabilidad. ¿Podéis imaginar las veces que, de no haber sido así, el Rey hubiera sido violado?

Las elecciones europeas han prendido una mecha

Las elecciones europeas han prendido una mecha

No pueden quejarse de que no les han avisado. Estaban tan acostumbrados a ir a la suya que no se han percatado de que las advertencias iban en serio. “Pero tíos, ¿estáis ciegos y sordos?  Os lo estamos diciendo  una y otra vez en las encuestas: sois un problema, sois un enorme problema”.  Y nada,  como si oyeran llover. Han tenido que venir las elecciones europeas a sacarles de su ensimismado egoísmo: “eh, chavales,  si no bajáis de las ramas nosotros cortaremos el árbol”. Y los votantes han sacado el hacha: “Jaque al Rey. Os toca mover ficha. Si el movimiento no es acertado, en las próximas elecciones os daremos el mate y el remate. Después, si queréis, os pondremos la repetición de la jugada”.

Versos como losas

Versos como losas

Con la certeza rotunda de que mis versos son flores desperdiciadas, voy a sembrar las praderas de aplastantes losas, para que un cierto dolor provoque en vuestra frente una sangrante herida.

Primera losa:
Estaréis completamente de acuerdo en que, de la lista interminable de actividades humanas, la que no tiene precio es olvido.