Hoy ha aparecido en la prensa la noticia que que muy posiblemente
los humanos procedamos de un pez, a lo que yo oso decir a modo de
divertimento: el que se llame Jonás sabe perfectamente que procede
de una ballena. Pero vayamos por orden. Primero fuimos barro, sobre
el que Dios puso un soplo divino para darnos alma. De ello se
aprovecharon los curas. Luego fuimos mono, en constante y darwiniano
proceso de evolución. De ello se aprovecharon ¿los políticos? Y
ahora que empezábamos a reirnos de las almas porque ya teníamos
el hábito de las monerías, nuestro futuro se abre a un pasado de
pez, mira tú por donde.¿Quién se aprovechará hoy de nosotros?
Pero a mí no me sorprende el descubrimiento. De hecho, mi sueño
recurrente es un larguísimo buceo en el que la respiración
no representa un obstáculo. Eso sí, ahora sé de forma
fehaciente que si un día voy al fondo del mar no sólo no me ahogaré,
sino que acaso encuentre las llaves, matarile.
Además soy piscis, que algo ayuda. Y, en fin, que se me sale
el corazón de puro gozo porque, de buenas a primeras,
he acabado entendiendo esta cutre expresión de indigerible película
americana: "que te folle un pez". Hasta ahora no la había
entendido, claro, porque ¿cómo imaginar que se invitaba a
una simple coyunda entre congéneres? Y mirad, escualos sorprendidos
, lo malo no es que procedamos de un pez, lo malo es que al final
siempre acabamos siendo pescados. O trasuntos de pescadería.
Mariano Estrada
Otros
documentos en esta sección
Paisajes Literarios. La Web de Mariano Estrada.
® Mochuelin
Design.
2001. Todos los derechos reservados