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Del fútbol a la política
Si Ronaldinho, Iniesta y Deco hubieran jugado en el Valencia, el
pichichi de la liga que acaba de terminar hubiese sido Villa, el
Guaje. Pero como juegan en el Barcelona, el pichichi es Eto’o.
Enhorabuena al camerunés. Y al Barcelona en su conjunto por ganar
la liga y la champions, ésta última rematada en el París de la
France.
Y ya que hablamos de fútbol, llama bastante la atención el hecho
de que el Presidente del Gobierno, por muy ocupado que esté (que
no debe estar tanto como parece, ya que ha sido avistado
recientemente en París, en el mismo campo de fútbol en el que
precisamente jugaba el Barcelona), no tenga un rato libre para
departir con el Presidente de Canarias. También se le ha visto en
Gerona, y tal vez en otros puntos de Cataluña, en un mitin de
exaltación de las excelencias del Estatuto ¡qué raro! (Por
cierto, no deja de ser curioso que el argumento más sólido en
defensa del sí, sea una constante y avinagrada laceración del
PP…)
El Madrid no ha estado a la altura que de él cabría esperar ¿Qué
vamos a decir, entonces, del Madrid? Nada. Que no se le ve, ni se
le siente, ni se le nota. Salvo a Zidane, que es grande. Y, mira tú
por donde, es grande y francés. Dos vocablos que los gabachos
siempre han creído sinónimos y Jerónimos.
Señor Zapatero: me voy a poner paternalista y autosuficiente y le
voy a dar un consejo de persona mayor: vaya a ver a Martín,
hombre, el del ratón. Vaya a ver a las autoridades Canarias que,
con independencia del signo político que tengan, que lo tienen,
lo están pasando muy mal (Le supongo enterado del problema de los
cayucos y le juro y le rejuro que, en este caso, el Partido
Popular no tiene nada que ver ¿O sí? ¿Tal vez cree usted que el
PP se dedica a la reclutación nocturna de subsaharianos para
meterlos en Canarias de tapadillo? Ustedes, los políticos, llegan
a ser realmente perversos).
Del que sí habría que hablar, y mucho, es del Villarreal. El
Villarreal jugó de veras al fútbol, pero perdió. Riquelme es
argentino y tiene ritmo de tango. O de milonga. Es muy bueno,
Riquelme, incluso tirando penalties, pero falló. Y es que
Argentina tiene ahora la negra, desde el corralito.
Claro que ¿cómo iba a ir Zapatero a Canarias si tenía un
compromiso previo en el País Vasco? Tenía que decirle a Otegui,
sí Buana, porque Otegui le había amenazado un par de días atrás,
cuando se puso nervioso y furibundo porque volvió a citarlo
Marlaska, como a los toros . “Cómo temblaba, madre, cómo
temblaba el farolillo de la calle”.
Al Arsenal hay que ponerle un diez en entrega. Y en disposición táctica.
Luego está Henry que, él solito, se trajo a la defensa del
Barcelona por la calle de la amargura, incluido Pujol, el
futbolista y el precursor de Maragall. Lo que pasa es que la
pelota sólo quiso entrar una vez. Y ya se sabe que “solamente
una vez / se ama en la vida”. Es francés, el Henry.
Dice Ibarretxe que el Presidente del Gobierno acepta la
autodeterminación del País vasco y que el modelo a seguir es
Montenegro. Lo cual que, si el nombre es arquetipo de la cosa,
como dijo Platón en el Cratilo, dificilillo lo tienen. Un monte
negro siempre sugiere un monte quemado o chamuscado. Claro que el
monte de Venus también suele ser negro: negro lo tengo más lo
quisiera. En todo caso un monte encendido.
El Bilbao le ha ganado al Barcelona el último partido de liga,
con lo que ha lavado un poco la imagen que había ofrecido en los
últimos tiempos. Menos mal, tanto para el equipo como para el
entrenador. Había alguien que ya estaba pidiendo Clemencia. ¿Es
que se puede imaginar al Bilbao en segunda, siendo un equipo de
vascos fornidos, levantadores de piedras y de pueblos? ¿Qué
hubiera ocurrido con San Mamés, la catedral? ¿Qué hubiera
ocurrido con el RH de Arzalluz, el pastor?
Pues mire una cosa, señor Zapatero, con todos mis respetos al
Estatuto (los que le tengo y los que no le tengo), le aseguro que
los problemas de Cataluña, a los que usted se entrega solícito,
ferviente y amoroso, son problemas hasta cierto punto ficticios
que, en algunos casos, ha contribuido usted a crear (Fíjese si
son ficticios que el sentir de los catalanes se ha dado por
supuesto en unas proporciones que no se corresponden con la
realidad, y antes de habérselo preguntado a ellos, es decir, el
sentimiento de los catalanes ha sido recogido de oídas por los
políticos. Y erróneamente. Ya ve que ustedes, los que han
propiciado todo este embolado, confunden la realidad con los
deseos, que es como confundir el tocinillo de cielo con la
velocidad de la luz).
La liga se ha acabado en España. En el muslo de las mujeres, ya
hace mucho tiempo que se acabó. Y qué feo quedaba ¿eh? El muslo
partido por una goma. El muslo de dama. Pero, claro, la lencería
estaba aún en mantillas ¿Mantillas o Montillas? No, en Montillas
están las opas sobre Endesa: Gas Natural, E.ón. A Montilla le
van a dar las opas con honda… Menos mal que el Barça ha ganado
la liga, esa que al sí de las niñas les viene tan grande ¿Grande
Marlaska? No, aquí, el Mayor es Zaragoza.
El problema de Canarias, en cambio, es real y muy señor mío, tan
real como la desesperación de las autoridades del archipiélago,
esas a las que usted no concede una entrevista, ni siquiera la
promesa de una entrevista, ni siquiera la promesa de la promesa de
una entrevista ¿Qué pasa, que Canarias no le da a usted votos?
“No le de a usté ansia / no le de a usté mieo” ¿O es que el
ciudadano de las islas, como el extremeño, es de naturaleza
segundona y no lo cree digno de ser visitado ni siquiera ante la
aparición de una tragedia como la de los cayucos? ¿Cómo va
usted a cortar esta afluencia de subsaharianos en busca de lo que
creen una vida mejor? ¿Con las declaraciones de “María Teresa
sí que besa como se besa de verdad”? Muchos besos necesitamos
para contener este alubión de cayucos… Muchos besos, sí, de la
Flaca…
Y como da la casualidad de que se ha acabado la liga, vamos a
hablar de política, que, a fin de cuentas, también consiste en
irse pasando unos a otros la pelota “Pásamela, Zapatero, que
los arrollo” “Eh, tú, no la chupes tanto ¿o crees que te la
han traído los reyes?” Pues sí, mira, en cierto modo…
Deje usted por un momento a Cataluña, señor Presidente, que le
ha absorbido el seso y la voluntad. Acérquese un poquito a
Canarias y trate de resolver los problemas reales de la inmigración,
con la que le está castigando el destino ¿O cree que es el PP? Cómase
un sancocho de cherne y un plátano, a ver si las islas
afortunadas, que no son sospechosas de centralismo, le transfieren
a usted un poquito de españolidad. Existen otras cosas en España,
otros territorios y otros problemas, que no son ni el Estatut ni
Batasuna. Existe Teruel, por ejemplo. Y Zamora. España no se
agota en Cataluña ni en el País Vasco. Usted mismo es de León y
no creo que se avergüence de serlo ¿O sí? Salga de esas cuatro
paredes del nacionalismo identitario y ombliguista que le tiene a
usted tan cogido por los escogorcios, tan enternecido y
obnubilado. Péguese un voltio por otros lugares de esta España
variada, sufridora y realmente sufrida. Reciba en su despacho a
los canarios, los que cantan, aunque le canten las cuarenta, a las
que sin duda se ha hecho sobrado acreedor. Entone usted un mea
culpa sincero y, si fuera necesario, ponga de propina la otra
mejilla, como mandado de Cristo. Gobierne la realidad española
con toda su crudeza y déjese ya de servir a las oligarquías de
Cataluña y de ayudar a sus líderes de chichinabo a conquistar
nuevamente el poder, con el que quieren gobernar a su antojo a los
catalanes. Y, por favor, tenga usted cuidado con Otegui, que ese sí
que muerde. Y no de broma.
El problema de la inmigración, en parte, lo puso usted a hervir
en una gran Caldera de mucho fuelle y no poco humo. A usted, pues,
y a su Caldera de hervores les toca ahora empeñarse en la solución,
como si de eso dependieran sus vidas Que todo puede ser. Sus vidas
políticas. Hágame caso, sé que estoy siendo paternalista y un
tanto sobradillo. Pero es porque le quiero a usted como a un hijo
que, despendolado por una tía buena, se le han cegado los ojos
para las demás. El Rey, al que piensan acudir en demanda de ayuda
(porque usted no les oye), será más paternalista que yo, le
tirará públicamente de las orejas y, al final, tendrá usted que
hacer lo que tenía que haber hecho antes de que yo escribiera
este artículo. Reúnase con los canarios, hombre, que le van a
dar por perdido. De hecho, el Rey ya le ha ganado por la mano. Y
ha llamado a Adán, que fue nuestro primer padre (se lo digo por
si se lo pregunta el Papa en la próxima entrevista), y a Martín,
que es el que tiene realmente el problema. Aunque, figúrese usted
(“Ay doña pastora / Ay doña Isabel / Perdida está España /
Perdida la fe”), el problema es realmente de todos.
Mariano Estrada
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