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Queridos amigos:

Aznar y Blair forman una pareja que, en principio, no parece llamada al entendimiento. La realidad, en cambio, corrige nuestra mala apreciación demostrando que el matrimonio funciona y que quienes lo vemos de otro modo somos unos pardillos. ¿Que cuál es la explicación de la falla? No sé, tanto Aznar como Blair son devotos de Bush y ya sabemos que dos hombres devotos de un tercero son devotos entre sí...De hecho, los tres son devotos de los votos. ¿Empatía? ¿Identidad? ¿Trinitarismo? No, subordinación en cadena...

Un abrazo

Mariano Estrada

 

MATICES AL TRIUNFALISMO ECONÓMICO DE AZNAR Y BLAIR

 

Al Sr. José María Aznar y al Sr. Tony Blair, presidente del Gobierno de España y primer ministro británico, respectivamente, escritores en ratos libres de artículos de retórica económico-política  (Ver Tribuna Libre del periódico El Mundo de 9-11-2001: "Más Europa, mejor Europa") y prosélitos al alimón del más encendido liberalismo económico, habría que decirles que para generar unos puestos de trabajo con retribuciones de 60.000 pesetas al mes no son necesarias las ampollas mentales levantadas a los Jefes de Gobierno de una quincena de  países en arduas reuniones de trabajo como la de Lisboa,  en onerosos compromisos como el de Gante o en futuros quebraderos de cabeza como el de Barcelona.

 Habría que decirles llanamente que con sueldos de 60.000 pesetas al mes no puede comprarse una vivienda de 15 a 20 millones, evaluando por lo bajini. Y habría que aclararles a continuación que eso no es lo chungo, porque lo auténticamente chungo es que para crear ese raquítico puesto de trabajo, digno del más puro subdesarrollo,  a lo mejor hay que decirle a una persona corriente que -tras largos años de esfuerzo y sacrificio-,  ha llegado a la aceptable remuneración de  300.000 pesetas mensuales:  "oiga, usted está mejor en su casa".

 Y si esa persona cree que no, que se confunden, que ella es joven aún porque sólo tiene 52 años, que desde un punto de vista laboral está en la etapa más fértil de su vida, que tiene aspiraciones y sueños y proyectos...,  yo tengo que espetarle que su empeño es tan noble como inútil, porque alguien se encargará de modificar sus creencias a base de ponerle chinitas en los zapatos (A propósito, ahora va a haber chinas para dar y tomar  ya que Aznar y Blair están a partir un Peñón). Por desgracia, todos sabemos muy bien que, con esas palabras amables de apariencia, lo que en realidad quieren decirle a esa persona es lo siguiente: "Venga, tío, tú te vas a la “rue” por la sencilla razón de que yo me ahorro tres o cuatro kilos por año. Y a mí me importa un bledo que tú sueñes con aspiradoras o te proyectes en sombras celestiales infinitas"

 Pero estos son matices a los que no se rebajan unos señores sesudos e  importantes, dirigentes egregios de la gran civilización occidental a los que, tal vez por mirar desde tan alto, un día va a nublárseles un ojo (que es de lo poco que les falta para ser unos auténticos piratas. Eso y la pata de palo). No, a ellos les basta con el esbozo y el allanamiento, es decir,  la rendija por la que puedan meter el aguijón los avispados globalizadores. Por lo demás, para hacer el trabajo sucio hay muchos trepas dispuestos: seres amargados y rencorosos que todo lo que tragan por las fauces lo escupen multiplicado por los aliviaderos. Multiplicado y bilioso.

 Pero estábamos hablando de las nubes: nube-Aznar,  nube-Blair, nube de pareja enamorada que ha encontrado su felicidad en los enfaldos de la nube-Bush, el guerrero sideral, el que anda por el espacio con sus "Charriots of fire", con sus barras de tela marinera y sus estrellas patrióticas y triunfalistas. “Drop  a star”. “Drop a coin”. No, no pulses, el misil ya ha alcanzado su órbita de muerte.

 Es realmente enternecedor que dos personajes tan célebres como Mortaznar y Fileblair se tomen tantas molestias para que se cumpla ese  castigo divino que postula: "ganarás el pan con el sudor de tu frente", pero deberían darse cuenta de que la potestad sobre los puestos de trabajo que, por motivos electorales intentan sacar hasta del dorso de las piedras,   no se puede dejar al arbitrio de unos cuantos negreros, (negreros, por más que se disfracen de organigrama empresarial), porque éstos repartirán el trabajo con gusto, ciertamente, pero tenderán a quedarse con la estaca y con el beneficio.

 Y ocurre  lo que ocurre, que ese joven de 52 años, que ha llegado a un "status" de equilibrio entre el gasto y el ingreso,  se tiene que jubilar a deshora y con un porcentaje de la paga que a lo mejor no le cubre las habichuelas. Eso, o le llevan a un rincón de la oficina para que las ratas de la inactividad y el ninguneo le vayan socavando poco a poco la moral y se le acabe arrugando el escroto. ¿De qué le servirá a esos jóvenes, al de los 52 años y al de las 60.000 pesetas, que los Jefes de Gobierno de una quincena de países, en Doha, profundicen sagazmente en el crecimiento global? ¿Cómo van a querer ellos ese tipo de crecimiento si se basa en una indeseable prejubilación y una vergonzante y mal disimulada esclavitud?

 Por cierto, Sr. Aznar, Sr. Blair, la globalización en los países del tercer mundo no sólo no está creando tantos empleos como ustedes se empeñan en decir, sino que en gran parte de ellos está causando situaciones verdaderamente dramáticas al destruir frívolamente los trabajos tradicionales y llenar de hambre y de deudas los bolsillos de los aborígenes, que, miren ustedes por donde,  tienen que aliviar sus angustias con supositorios por la vía multinacional.  Y algunos prefieren la muerte por suicido.

 Ello sin entrar en los destrozos irreparables que un apetito empresarial desordenado, amén de permitido y alentado desde las administraciones occidentales, especialmente la de EE.UU, está causando en numerosos lugares del planeta (incluidas Gran Bretaña y España) y en los pulmones de sus indefensos y largamente engañados habitantes. Porque esto, Sr. Aznar, Sr. Blair, es materia de otros muchos artículos.

Mariano Estrada, 11-11-2001  

 

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