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Porque
carece de toda novedad y no descubre la pólvora, creo que lo que
dice este soneto es asumible por el común de los mortales sometidos
a la doctrina bíblica
del castigo: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Fue
escrito mucho antes de la implantación planetaria del pensamiento
único, pero, al igual que ciertos caldos, con el tiempo ha
adquirido una jugosa solera y, lo que es peor aún, la
globalización le va a
dar una vigencia definitiva.
En
el último terceto, no obstante, puede haber sustanciosas
variaciones, ya que la diversión, el descanso o el aburrimiento no
son percibidos de igual forma por los variados componentes de la
inmensa grey humana. Y lo que para unos es guay para otros puede ser
chungo. De hecho, no faltará quien diga que las ranas son
profundamente felices.
LA
SEMANA
El
lunes amontona en mi cabeza
la carga elemental de la semana;
el martes me resigno a la malsana
costumbre de sufrir con entereza.
El
miércoles presumo, cuando empieza,
que viene a ser un jueves en la vana
querencia de eludir la caravana
de días de labor y de aspereza.
Y
en tanto pasa el jueves, como pieza
del tedio semanal, ya más liviana,
el viernes me regala la mañana.
Con
ella me aproximo a la grandeza
mental de la aventura sabadiana
que llega a ser domingo y sale rana.
Mariano
Estrada
De
El Limón Hespérico
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