| MARIANO
ESTRADA VAZQUEZ: POETA
«El
contraste y la experiencia vienen con los sentimientos»
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Mariano
Estrada en el jardín de su casa de Villa Joyosa. |
Sentir
implica que no se te acabe la fe en la gente, que no se te acabe
la ternura, el amor
Añorando
los robles de hoja caduca de su tierra natal, Mariano Estrada vive
ahora frente al mar, sustituyendo estos árboles por almendros y
el aire de Zamora por la luz mediterránea.
por
BELÉN GARCÍA. Diario INFORMACIÓN
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En lo alto
de la urbanización Montiboli, con los ojos mirando al mar, está
la casa de Mariano Estrada. Allí, el poeta vive junto a su
familia desde el año 73.
- ¿Esta
«ausencia de patria» es fuente de inspiración?
La
nostalgia siempre es inspiración porque crea sentimientos
profundos y te imprime un estado de ánimo. Pero también me han
inspirado estos paisajes tan distintos de los de donde me crié.
«Desde la flor del almendro» está concebido en el paisaje de la
Marina Baixa, hay puntos donde la floración del almendro es
impresionante.
- Uno
de sus libros lo comienza así: «Una de las cosas que
quisiera conservar de por vida es la capacidad de sentir»
Sentir
implica otras cosas, implica que no se te acabe la fe en la gente,
que no se te acabe el cariño, la ternura, el amor. El sentimiento
es vital.
- También
habla de la plenitud de los sentimientos, sean buenos o
malos.
De los
sentimientos no hay que evadirse, hay que vivirlos porque dejan
mucha experiencia, sino no habría contraste. Por ejemplo mi libro
Hojas lentas de otoño es una contradicción, nació como
consecuencia de la muerte de mi madre. Su entierro fue en otoño,
los robles y otros árboles formaban un colorido ocre y amarillo y
yo recordé mi niñez, cuando fui muy feliz, era un sentimiento
contradictorio de dolor y gozo por recuperar la niñez y el calor
de la lumbre. Los sentimientos están allí, en el paisaje. Este
es el último libro que he escrito.
- ¿Y
después de este libro?
Después
de este libro he colaborado en algunas charlas, en periódicos,
pero no he vuelto a escribir poesía sobre el papel. También hay
que decir que en esta zona es muy difícil el desarrollo artístico.
Personalmente puedes hacerlo, eso depende de lo sensible a la
belleza que sea cada persona, pero la proyección es muy difícil.
Imitando la famosa frase de Larra: «Escribir en España es llorar»,
un novelista alicantino dijo algo peor sobre escribir en Alicante,
yo me acerqué y le dije: «¿Y escribir en Villa Joyosa qué es?»
y me dijo: «Mariano, es que eso no tiene nombre».
- Entonces,
¿puede un poeta vivir de la literatura?
Sólo si
tiene prestigio, o echando mano de otras actividades tangentes,
como dar clases, conferencias, etc.
- Los
escritores suelen sufrir una evolución en sus obras igual
que las personas en su vida. ¿Cómo ha sido la suya?
Cada
libro es de una forma. Yo tengo libros que son una recopilación
de cosas ya hechas que recogen diferentes estados y diferentes épocas
en torno al mismo tema. El último libro, «Hojas lentas de otoño»,
es una unidad que recoge los sentimientos que ya he explicado, a mí
es el que más me gusta, tal vez porque es el más próximo a como
soy yo ahora.
Necesito
una cierta tranquilidad, pero depende, depende de muchas cosas,
del estado de ánimo, del tiempo que tengas, yo he trabajado
siempre muchas horas y a veces se me han caído los ojos
escribiendo poemas. Otras veces he empezado con un estado de ánimo
y se me ha cambiado completamente, esto es una terapia.
- Háblame
de sus proyectos.
Ahora
seguir con la página de Internet, que lleva dos meses y medio y
ya ha recibido más de seis mil visitas. Ha quedado francamente
limpia y muy bonita. Quería recopilar mis colaboraciones en periódicos,
aunque ya lo he hecho en Internet. He de confesar que me está
rondando hacer un libro de poemas y si me ronda, suelo acabar
escribiéndolo.
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