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Energía eólica:
De las cuentas del Gran Capitán al cuento de La Lechera
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La promesa:

 Los promotores de centrales eólicas, que últimamente se reproducen como los conejos antes de adquirir la mixomatosis, prometen un monto de unas 300.000 pts por molino y año a unos beneficiarios ciertamente pardillos que si no se les salen los ojos de las órbitas es porque acostumbran a ser ayuntamientos.

 La rebaja:

 Luego viene Paco con la rebaja y explica a la concurrencia vecinal, que suele ser el alcalde con toda su codicia, que las 300.000 pts anunciadas son en caso de máximo rendimiento, o sea, 24 horas al día, 365 días al año. Así que tras sus grandes orejas de credulidad empieza a perfilarse una mosca  de propiedades contrarias a la famosa Tsé-Tsé.

La realidad:

 La media real en tiempo de funcionamiento -cifra que sólo conocen las empresas propietarias de la instalación-, parece ser que es de 5 horas con Mario en lugar de las 24 horas de Lemans, por lo que la cosa deviene en unas tristes migajas que bordean las 60.000 pts de Diego donde había un digo de 300.000. ¿Comprenden? Los alcaldes, sí, comprenden que mil y mil, ciento veinte; que diecinueve y tres, quince; que quien debe nueve y paga diez queda a deber once.

 El resultado:

 De modo que con números reales, una central eólica de una treintena de molinos viene a dejar anualmente un beneficio bruto de 1.800.000 pts. Paguen ustedes al guarda que ha quedado de poste para que no crezcan las hierbas y verán lo que le queda al ayuntamiento, ése que fundaba su salvación allí donde Torrente Ballester anunció que daba la vuelta el aire. Y es que las cuentas habían ido a sacarlas al Un, dos, tres, donde unas piernas dotadas de calculadora decían aquello de que 30 molinos instalados a 300.000 pts cada uno eran 9 kilos del ala con los que, en principio, había para algo más que para arrancar los matojos.

 La moraleja:

 Por más que se haya vestido de alcalde, La Lechera sigue siendo la misma. Lo que ha perdido mucho es la calidad de la leche. Antes dejaba en la gente una cara  simplemente bobalicona. Ahora tiene un poso de acidez. Y es amarga.

 Mariano Estrada, 28-05-2001

 Nota: en un breve comunicado por la Red Interna Eólica Estatal (RIEE), Pilar Martín, de Asden, nos aportaba estos datos, procedentes de una reunión celebrada el pasado viernes día 25 de mayo en la Fundación Duques de Soria, Instituto del Paisaje, con representantes de los diversos sectores implicados en el tema de la Energía Eólica. Al final nos proponía que hiciéramos nosotros los cálculos. Bien, pues eso es justamente  lo que he hecho, Pilar, como avezado hombre de ciencias.

Segunda nota: con posterioridad a este artículo, Pilar Martín me ha precisado en un e-mail que no todos los datos expuestos salieron de la reunión aludida, sino que había aportaciones de una tertulia posterior, delante de unas cañas, con una concejala de Noviercas.

 
 
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