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PROGRAMA
PROTAGONISTAS SR.
LUIS DEL OLMO Querido
Luis del Olmo: Si
un día de su próximo asueto en Ponferrada pone usted el coche en dirección
a las Médulas -lugar de cuya belleza sí quiero acordarme-, luego cruza
el Sil en Puente de Domingo Flórez y, por
azules paisajes de pizarra, asciende a Peña Trevinca, estará
usted en disposición de mirar a la Comarca de La Carballeda, Zamora, que
es el objeto preciso de estas lineas. Ya en Castrocontrigo
-dejando atrás La Baña con su perdida originalidad-, está la
carretera de Astorga que, a
escasos 18 km. en dirección a Sanabria,
le dejará en un pueblo pequeño, llamado Muelas de los Caballeros.
En él se sitúan los montes de Velilla, cuyas cumbres enlazan con la
Comarca leonesa de La Cabrera.... Se
trata de un bellísimo paraje cuya milagrosa virginidad se extiende a la
fauna y a la flora: ésta representada por el roble, con algunos
ejemplares de 600 años de vida, y aquélla por un largo aullido de lobo
que, a través de Rodríguez de la Fuente,
ha llegado finalmente a los jóvenes.
Montes
mochos, coronados por brezos y peñascos, úteros de agua que generan
riachuelos cantarines, laderas de roble elemental con claros de pedriza,
corre-corre de perdices por caminos
y por trochas, emparejamiento de corzos en arrumacos de ternura, zorros de
mirar espantadizo, liebres saltimbanquis, jabalíes, víboras, oropéndolas,
tordos, torcaces, aguiluchos... Milagrosamente
salvados de la voracidad, del esquilmo y del fuego, ¿permitiremos ahora
su agonía lenta por los efectos nocivos de un parque de molinos eólicos?
Por cierto, un parque de molinos
eólicos, objetivamente, es el lado feo de la estética, sugiere un gran
desánimo y causa una infinita desolación. Señor
Luis del Olmo: usted que es sensible a la belleza y a la poesía,
que se ha opuesto a multiplicados abusos, que defiende causas
nobles, que ha reinventado el botillo en beneficio de una comarca cercana
y de la gastronomía general , ¿no podría ahora ayudar a los que, siendo
un poco quijotes, se disponen a luchar con convicción, pero sin fuerzas,
contra determinados molinos de viento? La Carballeda está muy poco
poblada, sus escasos habitantes no disponen de buena información, la
Administración y las Eléctricas tienen la sartén por el mango... Los
que intuimos la gravedad del asunto, entre los cuales me cuento, somos la
caricatura de David, en cuya honda pretendemos colocar una piedra. Y también
en la onda de usted que, aunque instalada en el 0, es de alcance
moduladamente infinito. Amigo
Luis del Olmo: yo he pateado los montes de Velilla, especialmente en sus
hermosos y centenarios robledales, y
le puedo decir que, por encima de la pasión con que los miro -y siempre
respetando otros parajes de comparables o superiores bellezas-, son
acreedores muy dignos de su reclamada salvación. Y no sólo en beneficio
de un pueblo o de una comarca, sino también en beneficio de una necesaria
higiene mental, en beneficio de la poesía y de la inteligencia.
En un país donde los robles empiezan a ser un recuerdo, habiendo
habido tantos, un bosque de sus mejores ejemplares debería pasar
a defenderse en los acervos más altos
del patrimonio natural. Y a enriquecerlos, por supuesto. Usted
es originario de una zona muy próxima, conocido amante y gran divulgador
de la misma. Cualquier comentario suyo en un momento de su programa tiene
un efecto multiplicador... Ayúdenos a ahuyentar esa plaga de setenta y
tantos molinos eólicos contra los que don Quijote, a pelo, no puede.
Muchas gracias. Mariano
Estrada, 02-01-2000
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