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Cuando Joan nos anunció su cumpleaños no fue para invitarnos a un piscolabis, sino para que, puntualmente, le mandáramos la correspondiente felicitación. Escrita y original, nada de tópicos. En su descargo diremos que estaba bajo los efectos de una litiasis que, al parecer, es lo más que los hombres podemos aproximarnos a los dolores de un parto.

  Querido Joan:

  Uno de los pocos periodistas que ha logrado captar mi admiración ha sido Cándido. ¿"you know, darling"? Cambia periodistas por biólogos y resultará que..."poesía eres tú", como escribió aquel poeta de corazón enamorado que, "mutatis mutandis", también tenía brotes de candidez irremediable y sobrecogedora... Pero ¿qué ocurre, hombre de Dios -o Dios a secas, si es que te incomodan los calificativos-,  no basta con que te felicitemos llanamente que aún pides que lo hagamos con originalidad? ¿Y lo pides así, por internet, en posición de escriba sentado, o como diablos escribas por internet, desde las graveras de una litotricia extracorpórea, a tus cuarenta y ocho años que ni siquiera has cumplido?¿Y quién pone la cama? Por cierto, tu litiasis ¿es unitaria o dispersa, llana o grave, simple o múltiple? Respóndeme cuando regreses de la publicidad, es decir, después de la licuación de los dolores y las arenillas, porque lo tuyo, por supuesto, no es otra cosa que un parto litocalcáreo y espialidoso, tal vez un reparto, si es que finalmente pares dos veces, como los bípedos, los bífidos y todos los elementos binarios, que son los que risiden en Binidorm...

  Escucha, amigo, la originalidad es una perla en desuso. Es cierto que ella está ahí, como una Virgen del Renacimiento, esperando a su Godot particular y con las piernas abiertas a cualquier otra mente distinguida, un Pico de la Mirándola, llamado Juan, o un Juan no muy Gris, un Rulfo, un Ramón, un Sebastián...O un Tomaso Albinoni.. Lo que pasa es que los mortales del presente, al contrario que los de la época de Calderón, silencio largo, somos de una materia empobrecida. ¿Y qué otra cosa nos cabe, añadiré,  si consumimos la vida consumiendo la consumida zanahoria del consumo? ¿O era una pescadilla la zanahoria? De modo que, resignación, hermano. Por donde fueron vendrán, y salgan como salgan. Si han de ser, serán, y afortunados aquéllos que lo veamos. Lo demás nos será dado por añadidura. Y sobre todo, Joan,  no desesperes, que la desesperanza no hace originales a los amigos, sino hijoputas a los malvados, esclavos a los pusilánimes, mastuerzos a los simples, quisquillosos a los tranquilos y polvorientos a los que sólo conocen del polvo la abstinencia.

  "Ergo, be pacient",  porque te puedes considerar afortunado.Tu postración, tu baja por litoenfermedad, es en cierta forma envidiable. De hecho, yo quiero ser "Como tú, piedra pequeña, como tú, piedra aventurera, como tú...", que dijo León Felipe. ¿O fue León Ardo da Vinci? Sí, sí, crucifícale, él es la originalidad que buscabas. El antes, el después, el siempre, el ahora. Ahora es cuando me voy a la cama, ahora o nunca. Y antes de dormir, Feli, te cito,  pero nada más, o nada nada. No creas que vas a entrar en mis sueños de licántropo enternecido y bebedor de lunas, así, de buenas a primeras,  como una irresistible Caperucita.

  Y ahora escucha: cuatro es la mitad de ocho, y ocho es la superposición de dos ceros que, ya ves tú por dónde, tumbados dan infinito. Pero no te amargues, Joan, pues dice la canción que cuarenta y ocho años no es nada, menos incluso que cincuenta y tres.

  Querida felicidad: ¿podrás dejar un momento a los adonis, a los apolos, e incluso a los que tienen alma de cántaro y una sonrisa bobalicona, para ser compañera por un día de este inquieto hombre de cuarenta y ocho años, biólogo y mártir, padre y esposo, amigo cierto, profesor con nocturnidad, andante caballero de montañas y buscón de orquídeas?

  Dado en Villajoyosa, a petición de parte, es decir, por encargo. Pero dado con el corazón.

Mariano Estrada, 07-10-2000

 
 
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