¿Somos contradictorios?

No es la primera vez, ni creo que sea la última, que una persona se define a sí misma con términos contradictorios. Yo lo he hecho así: Soy astilla de fuego / copo de nieve / pelo cano de hombre / risa de nene. Sin embargo, paradójicamente, a menudo me he expresado de manera absolutamente categórica, sin asomos de duda, con palabras contundentes y precisas, con ideas suficientes y acabadas.

La crisis y la corrupción se han adueñado de nuestras vidas

1.- De poco vale saber que existen otras cosas en el mundo. La corrupción y la crisis acaparan nuestras mentes y nuestras vidas. El día que se acaben enmudecerán nuestras radios y nuestros bares, nuestros periódicos y nuestras televisiones.
-No se preocupe usted, amigo, que la crisis va a ser duradera.
-¿Y la corrupción?
-La corrupción es la prostituta de los posicionados. No morirá jamás. ¿Ha visto usted un mínimo de arrepentimiento entre los que van un tiempo a la cárcel?
-Ninguno.
-Entonces, ¿cómo van a arrepentirse los que ni siquiera han sido pillados con las manos en la masa? Por cierto, ¿sabe usted cuántos son, siquiera aproximadamente?
-No, pero podemos contarlos…Uno, mil, diez mil… Solo hay que aclarar unos leves detalles: ¿aceptamos el nepotismo como animal de compañía? ¿Y los trabajos en B del fontanero?

Antiguos miedos

En algunos de los textos que he publicado sobre mi abuelo hago referencia a un viejo mueble de roble en el que guardaba sus libros. Era un mueble pequeño y los libros eran realmente muy pocos. Pero qué grandes misterios encerraba. Qué miedos salían de su interior para extenderse por toda la habitación e incluso por todos los rincones de la casa “Mamá, tengo miedo”. Y qué atracción ejercía sobre la mente inmaculada y tremendamente curiosa de un niño de aproximadamente 10 años…

Dos momentos en dos poemas

Ayer te dije:

Me conmuevo en tu risa,
que es de corazón luminiscente.
En tus ojos espléndidos,
de luz transfigurada y expresiva.
En tu pecho de alcurnia,
que rebosa emoción y precipicio...

En ti, en tu gozoso vientre,
que sabe a turbación y es de manzana.