Presentación del libro POEMAS HUÉRFANOS, de Mariano Estrada

Viernes, día 4 de noviembre, a las 20,30 hotas, en el Centro Social Llar del Pensionista de Villajoyosa

La historia de este libro empieza el día en que, de una forma instintiva y espontánea, le fue asignado un título provisional: Poemas huérfanos. Con este nombre quedaba identificado un archivo en el que, poco a poco, se iban a ir depositando aquellos poemas que no tenían un fácil acomodo en ningún sitio, bien porque perdieron el tren al que tenían que haberse subido en su día, bien porque no fueron escritos para subir a ningún tren, o bien, incluso, porque fueron arrojados en marcha de algún vagón repleto.

 
 Información sobre el acto

Diseñodel libro: Lalo F. Mayo
Foto de la cubierta: Fernando Medrano
Editorial: Círculo Rojo
Datos orientativos:

1.-Prólogo
 
La historia de este libro empieza el día en que, de una forma instintiva y espontánea, le fue asignado un título provisional: Poemas huérfanos. Con este nombre quedaba identificado un archivo en el que, poco a poco, se iban a ir depositando aquellos poemas que no tenían un fácil acomodo en ningún sitio, bien porque perdieron el tren al que tenían que haberse subido en su día, bien porque no fueron escritos para subir a ningún tren, o bien, incluso, porque fueron arrojados en marcha de algún vagón repleto.
     Y a pesar de que el título en cuestión ha estado ahí muchos años, haciéndose cada día más familiar y más sólido, jamás pensé que pudiera convertirse en definitivo. Pero ahí sigue: desafiante, tozudo, machacón y persistente. ¿Cómo cambiarlo ahora, si son los propios poemas los que, sintiéndose plenamente reconfortados, quieren permanecer al amparo de esta improvisada institución?
     De los muchos poemas que componen el libro, hay algunos que en mis fueros internos gozan de una consideración más bien baja. La lógica me invitaba a descartarlos, naturalmente, pero ellos se pusieron de uñas al percatarse de que mi intención era dejarlos en el andén o en la cuneta. Alguno se atrevió a replicar: “¿quién eres tú para juzgarme? ¿Has mirado lo que hay en el fondo de mi corazón y de mis ojos? ¿O es que solo te importan las mondas apariencias? ¿Te das cuenta de que si no me incluyes aquí mi vida habrá sido completamente inútil y tu esfuerzo completamente vano?”.
     Debo señalar, sin embargo, que sus argumentos eran meras apelaciones a la sensiblería, por no decir meros chantajes emocionales. Pero sea como fuere, lo cierto es que los efectos que causaron en mi ánimo redundaron en su favor hasta el punto de que, finalmente, no he descartado a ninguno. Mejor dicho, prescindí del más simple de todos, pero este, lejos de mirarme con frialdad o con odio, me miró con alivio y agradecimiento. De su actitud resignada deduje que prefería el olvido eterno antes que la eterna humillación.
     Para que quede constancia del lugar del que proceden, de la época en que fueron escritos o de cualquier otro aspecto destacable que les ataña, he decidido poner una somera indicación debajo de cada poema.
     Con las siguientes salvedades:
     -Al final de la Primera parte hay unos cuantos poemas que, en enero de 2016, fueron escritos al abrigo de un monumental constipado. Son cinco en total y llevan una nota común en su encabezamiento.
     -La Segunda parte está formada por un extenso grupo de poemas homogéneos que proceden del libro A este lado del Paraíso. Dichos poemas no son huérfanos en sí mismos, pero el libro al que pertenecen sí lo es.
     Con ello se completa el retablo. Todo está a punto y en su sitio. No hay nadie que orine fuera del tiesto. El autor otorga su placet. El libro puede abrir sus hojas al público.
29-02-2015
 
Nota:
La palabra huérfano tiene cuatro acepciones en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. La que aquí nos interesa resaltar es la tercera, que dice así: “Falto de algo, especialmente de amparo”.
 
2.- Un poema:
 
Más que ternura

A veces, al mirarte, tengo una sensación extremadamente dulce, serena, placentera. La lógica me dice que es porque te miro con una enorme ternura. Pero es más que ternura. Es un poso de amor que, terca y lentamente, los años han ido depositando en mi conciencia. Porque en esos breves momentos percibo claramente que no es tan solo mi corazón el que te ama, sino la extensa totalidad de mi persona. Lástima que este sentimiento, que conmueve las estructuras interiores y las vivifica, no pueda recogerse en unas simples palabras. Decirte que te amo o que te quiero, siendo mucho, me parece muy poco. Tendría que aflorar a mi semblante y a mis labios una fuente de tiempo y de memoria para que, al decirlo, pudieras percibir la densidad amorosa de mi sangre, mi olor a eternidad, mi sabor a tierra.
 
Villajoyosa, 03-11-2016