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Estampa hogareña

La madre.

Hilaba humanidad en una rueca
nocturna, silenciosa, infatigable.
El fuego era amoroso, respetable.
Olía a cuajarones y a manteca.

El padre.

Sentado en una banca de castaño,
cosía unas polainas con la lezna.
Un cuero elemental sobre la pierna,
un hilo de bramante en el escaño.

La hija.

Miraba con amor hacia la estopa,
la rueca, la corambre, la polaina
y, al tiempo que miraba, sonreía.

El hijo.

Haciendo pucheritos con la boca,
gastaba un pizarrín en la pizarra
en tanto que, en los ojos, se dormía.

Del libro Tierra conmovida (1987)

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios

 

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