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Monthly Archives: Diciembre 2014

31 Dic 2014

El velatorio

El año viejo ha muerto. Viva el año nuevo
 
-Españoles: el año ha muerto. Lástima que no esté Arias Navarro para anunciarlo por la tele con cara compungida.
-¿Y quién eres tú, dinos, que no te recordamos? –hubiera dicho Alberti.
-Yo soy el presente, el tiempo en el que lloran los vivos.
-No llore usted, Señora, total para lo que valía…-podía haberle dicho Luís Sánchez Polack a la viuda.
-¿A la viuda de quién?
-A la viuda del año.
-¿Y quién es la viuda del año, si puede saberse?
30 Dic 2014

Sueño

No sé si volverán las golondrinas a los balcones, pero hay cosas que es difícil que vuelvan a aquellos viejos pueblos en los que, a pesar de la humildad y la dureza del trabajo, imperaba la ilusión, la buena convivencia, el amor, la alegría, el bullicio, la esperanza, la vida.
 
Al escribir este poema, yo estaba viendo a una mujer que, amorosamente, encendía  el fogón de la mañana; a un hombre entregado al exigente reclamo de los animales, a un niño que enfrentaba sus ojos soñolientos al inmenso tazón del desayuno.
22 Dic 2014

Navidad: la fotografía y la lírica

¿Hay una Navidad diferente cada año o podíamos decir que las Navidades son siempre las mismas? Yo creo que si miramos las cosas con rigor, objetividad y perspectiva, llegaremos a la conclusión de que, para bien o para mal, la transformación que ha sufrido la Navidad a lo largo de los últimos años es realmente notoria. Por ejemplo: si analizáramos las navidades de 1959, sin duda llegaríamos a la conclusión de que eran más familiares, más recoletas, más íntimas, más pobres, más espirituales y más religiosas que las navidades actuales. Y que las Navidades actuales son más aparentes, más desaforadas, más paganas, más exteriorizadas, más consumistas y más materiales que las Navidades de 1959. ¿Esto es bueno o es malo? Depende para quién. Para los que negocian con el juguete o el cava seguramente es muy bueno. No opinarán lo mismo los que entregan su alma a la meditación y viven la fiesta en el espíritu. ¿Qué es lo que opino yo? Eso importa muy poco, la verdad,  pero no voy a rehuir la pregunta: en los años gozosos de mi niñez, la Navidades eran muchas cosas fantásticas: los padres, los hermanos, los abuelos, el hogar, la lumbre, los perros, los gatos, los zapatos, la ilusión, la nieve… Ahora se resumen en dos: Noche y Buena. Lo demás es parafernalia y desafuero. Evidentemente, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. El futuro es de los jóvenes. ¡Aleluya!

15 Dic 2014

Viaje a la soledad

Viaje a la soledad

Si hablamos de la soledad tendremos que poner algún que otro adjetivo, ya que a la soledad le pasa como al colesterol, que hay una mala y otra buena, una amada y otra temida, una de cárcel y otra de libertad. Ello no es óbice para que puedan convivir simultáneamente en una misma persona. De hecho, yo viví un tiempo en el que creí beneficiarme de una a la vez que me sentía lacerado por la otra. Quedó expresado así:

13 Dic 2014

La esperanza

¿Por qué mirar atrás, si la esperanza

no está en las telarañas de lo deshabitado,
sino en la consistencia de la respiración,
tal vez en el tamaño del estremecimiento?
11 Dic 2014

Estampa hogareña

La madre.

Hilaba humanidad en una rueca
nocturna, silenciosa, infatigable.
El fuego era amoroso, respetable.
Olía a cuajarones y a manteca.

09 Dic 2014

Hálitos. La Navidad del recuerdo

Para mí, las auténticas Navidades son las del recuerdo imborrable de la niñez: una casa cuya forma no han logrado cambiar las rehabilitaciones, una cocina caldeada por un fuego bajo de leña y por el profuso calor de una familia humilde, amante y numerosa; unos escaños oscuros de madera para sentarse al fuego; el hogar, donde se calentaban las palabras y la risa y la comida de la familia, incluidos los animales; la duermevela de los gatos en los entornos del resplandor de las llamaradas; las brasas rojizas y acogedoras en que éstas acababan convirtiéndose, la campana gigante que sujetaba el calor en sus paredes íntimas, el humo que ennegrecía las caramilleras y multiplicaba el hollín de la chimenea: la misma chimenea por la que años después se coló la Luna para encontrar una doliente soledad desperdigada.
05 Dic 2014

La mitad de la vida

Haciendo un somero cálculo crono-genético-antropológico, es decir, aplicando al diagrama espacio-tiempo la cuenta de la vieja y luego multiplicando por “pi minus erre”, como diría el poeta Gabriel y Galán en su dualidad extremeño-castellana, llego a la conclusión de que al escribir este poema tenía la edad de treinta y siete años.
-¿Y tú crees que ahí puede situarse la mitad de la vida?
-Puede, sí señor.
-Pues entonces te quedan siete, Marianín, a no ser que se equivoque la vieja…
-Más fácil es que el “pi minus erre” confunda los ojos de la Parca y los sitúe en caminos de oscuridad, de forma que no pueda observarme.
-No me imagino a la Parca dando palos de ciego.
-Yo tampoco, amigo, pero ni tú ni yo sabemos hasta donde llega el poder visionario-oftalmológico de la Once, del que ya advirtió un día Ernesto Sabato en su famoso “Informe de ciegos”…

04 Dic 2014

¿Somos contradictorios?

No es la primera vez, ni creo que sea la última, que una persona se define a sí misma con términos contradictorios. Yo lo he hecho así: Soy astilla de fuego / copo de nieve / pelo cano de hombre / risa de nene. Sin embargo, paradójicamente, a menudo me he expresado de manera absolutamente categórica, sin asomos de duda, con palabras contundentes y precisas, con ideas suficientes y acabadas.
03 Dic 2014

La crisis y la corrupción se han adueñado de nuestras vidas

1.- De poco vale saber que existen otras cosas en el mundo. La corrupción y la crisis acaparan nuestras mentes y nuestras vidas. El día que se acaben enmudecerán nuestras radios y nuestros bares, nuestros periódicos y nuestras televisiones.
-No se preocupe usted, amigo, que la crisis va a ser duradera.
-¿Y la corrupción?
-La corrupción es la prostituta de los posicionados. No morirá jamás. ¿Ha visto usted un mínimo de arrepentimiento entre los que van un tiempo a la cárcel?
-Ninguno.
-Entonces, ¿cómo van a arrepentirse los que ni siquiera han sido pillados con las manos en la masa? Por cierto, ¿sabe usted cuántos son, siquiera aproximadamente?
-No, pero podemos contarlos…Uno, mil, diez mil… Solo hay que aclarar unos leves detalles: ¿aceptamos el nepotismo como animal de compañía? ¿Y los trabajos en B del fontanero?